sábado, 31 de diciembre de 2016
jueves, 15 de diciembre de 2016
CONCEBIR, GESTAR Y CUIDAR LA VIDA...TAREAS IMPRESCINDIBLES E IGUAL DE IMPORTANTES.
Desde mi
perspectiva y experiencia, he aprendido que el camino está en respetar a los
padres y madres biológicos, pues ellos fueron los que lograron CONCEBIR LA
VIDA, esa es su fuerza, la que CONCIBE en el acto sexual, que para quienes lo
hemos estudiado a profundidad, es un acto de grandes implicaciones, aunque en
nuestra sociedad se vea como un acto mecánico y sin Alma, solo la energía
sexual es la que permite que la vida continué y es por eso que es sagrada.
En este
acto, participan padre y madre, pues uno solo no puede concebir la vida sin el
otro, aunque el acto de la concepción se de en completa inconsciencia.
Por otro
lado, está el acto de GESTAR LA VIDA, un acto que puede ser interrumpido de
manera consciente o inconsciente, por lo que permitir que la gestación llegue a
feliz término es un acto de amor y para lograrlo también se requiere de una
fuerza que la vida ha entregado a todas las mujeres que lograron parir un
hijo/a, dando en ese momento de dar a luz, la vida por ese nuevo ser.
Pero en
nuestra realidad, constatamos día a día que muchos hombres y mujeres que tienen
la fuerza de la concepción para lograr dejar pasar la vida en el acto sexual,
que puede ser amoroso o no, consciente o no, no tienen la fuerza física y psíquica,
para gestar y dar a luz la vida y por eso tantas experiencias de pérdidas
espontaneas y abortos provocados.
Otros y
otras, logran tomar la fuerza psíquica para gestar la vida y darla a luz en el
parto, pero no tienen la fuerza psíquica para CUIDAR LA VIDA, seguro que por su
propia historia de desamor, maltrato, violencia, miedo, inmadurez y abandono.
Los
padres y madres adoptivos, independientemente de su orientación sexual, pueden
tener esa fuerza psíquica del amor para CUIDAR LA VIDA, aunque no tengan la
primera fuerza biológica, la que concibe y gesta la vida.
Por eso,
desde mi perspectiva, como mujer, madre y psicoterapeuta sistémica, vengo
comprendiendo que la RECONCILIACIÓN entre padres y madres biológicos y
adoptivos, es fundamental para los niños y niñas que han vivido éste tipo de
experiencia vital, por múltiples circunstancias.
Los que cuidan
la vida adoptando, no tendrían el regalo de esos hijos/as, sin la existencia de
los primeros padres, los biológicos.
Cuando
los padres y madres adoptivos, honran y respetan a los biológicos y viceversa,
los niños y las niñas, ya no sienten que tienen que renunciar a su historia, la
misma que está escrita en su ADN y en su alma familiar, para ser amados y
cuidados por su padres y madres adoptivos. Así también logran ser acompañados
por estos últimos, para reconocer en sus padres biológicos el acto de amor que
los concibió y les permitió llegar a la vida, como un gran regalo, que los
padres y madres adoptivas, de crianza o del corazón, reciben para entregar la
fuerza el amor que tienen y que es la que se requiere para CUIDAR LA VIDA.
Respetando
el lugar de cada uno, estos niños y niñas serán «árboles» con raíces más
fuertes.... no tendrán que re-negar de su biología, la podrán tomar con todo y
de esta manera podrán recibir el amor de sus padres y madres adoptivos, como un
acto de amor que completa la tarea de los primeros, pero que no compite con
ellos, así las tareas de concebir, gestar y cuidar la vida, son
reconocidas como tareas imprescindibles para la continuidad de la vida humana
en el planeta Tierra.
Esto que
comparto no es una verdad absoluta ni pretende serlo, es solo el aprendizaje
que la vida me ha regalado a través de mi propia historia familiar y como
psicoterapeuta sistémica y consteladora familiar.
En amor,
servicio y aprendizaje,
Li
lunes, 5 de diciembre de 2016
LA ENFERMEDAD, UN CAMINO DE RE-SOLUCIÓN
Todos los
seres humanos formamos campos de energía a nuestro alrededor, esto sucede
gracias a todos los procesos bioquímicos y electromagnéticos que ocurren en
nuestro cuerpo, gracias a las cargas eléctricas de nuestro corazón y nuestro
sistema nervioso. El electromagnetismo es el que permite que la información sea
grabada y se transmita desde el exterior al interior y sea procesada en
percepciones, para luego ser trasmitida desde el interior al exterior como
mensajes, a través de la palabra escrita o hablada, el gesto, la comunicación
no verbal, incluido el silencio y toda la gama de posibilidades de comunicación
que la cibernética de segundo orden nos mostró y son posibles en los sistemas
humanos.
Estos
campos de energía o campos morfogenéticos, son el medio en el que vivimos, como
el pez en el agua, los humanos vivimos inmersos en polaridades, fuerzas electromagnéticas
de carga positiva y negativa, que buscan reconciliarse en una danza de
atracción y repulsión. Esta fuerza que atrae a los contrarios es lo que se ha
conocido en las grandes tradiciones espirituales como el Amor del Espíritu. Este
amor no es el sentimiento romántico que hemos aprendido de las novelas rosa o
los cuentos de hadas, este amor es una fuerza que atrae a los “contrarios” para
reconciliarlos y que los acepta tal como son. Positivo no es bueno y negativo
no es malo, son solo dos cargas energéticas que coexisten y hacen parte de la
vida.
El campo
morfogenético al que pertenecemos solo puede incluir y trasmitir la información que se ha generado en nuestro
sistema familiar, no puede modificar nada, el campo es sólo un gran depósito
de memoria ordenada que está disponible generación tras generación, la
transformación sólo puede hacerla el cuerpo, como lugar donde se realizan las grandes
transformaciones del alma, la alquimia del corazón consciente.
Ahora, cuando
hay una trasgresión a la pertenencia de uno de los miembros en un sistema
familiar, también ésta exclusión se trasmite tal como fue al campo
morfogenético. Así, que se crea un mecanismo en dicho campo o alma familiar, para
que los que aun pertenecen, se sienten incluidos en el sistema y tienen un
cuerpo, o sea, están vivos, puedan realizar la transformación, la alquimia que
llevará al sistema de nuevo al equilibrio y orden. Con dicho mecanismo psíquico,
o estrategia del alma familiar, la enfermedad aparecerá para que los miembros
del sistema vean el desorden, lo honren y con su conciencia lo puedan ordenar y
se incluya lo excluido en su nivel de consciencia presente.
Desde esta
perspectiva, sistémica y alquímica, la enfermedad se convierte en una estrategia
del alma familiar para la reconciliación de las dos fuerzas “contrarias”, de
las dos polaridades. La familia, como un sistema vivo, siempre buscara mantener
unidos a todos los que pertenecen, generación tras generación y cuando este equilibrio
se rompe, porque algún miembro de la familia cree que tiene el derecho de
excluir a otro, el sistema familiar, el campo morfogenético, o el Alma
familiar, que es un nivel de conciencia mayor que el individual, buscará crear
una estrategia de inclusión de lo que ha sido excluido, estas estrategias
buscan restablecer el equilibrio y para ello la información que existe en el
campo sobre la exclusión, buscará el cuerpo de un miembro de las nuevas
generaciones, que por amor inconsciente a su sistema familiar, aceptará
representar (volver a presentar) lo excluido, haciendo en su cuerpo una metáfora
que se llamará enfermedad.
Así, la
enfermedad es una forma de materializar el desprecio y poner a la vista de
todos los miembros de la familia lo que fue excluido, a través de otro miembro
de la familia. Por tal motivo, sanar la
enfermedad es decirle al Alma familiar, inconsciente familiar o campo
morfogenético familiar:
“Si a todos
y todas como son, sí a los buenos y a los malos, si a su vida como fue, como es,
si a sus conflictos, si a la enfermedad como ha sido en nuestra familia y como es
ahora, ella es nuestra forma de sanarnos colectivamente.”
Por otro
lado, si el enfermo o portador de la información de exclusión, deja de ser un
enfermo/a través del proceso de ampliar su conciencia y honra a sus ancestros y
sus historias, ubicándose en el lugar que le corresponde e incluyendo a todos y
todas en su corazón, dejará de ser un enfermo/a y pasará a ser el canal
que en el sistema puede transformar la exclusión en inclusión y compensar o
sanar el sistema.
El cuerpo
humano, como sistema biológico, es la interface entre el inconsciente familiar
y el inconsciente personal, cómo se organiza el cuerpo de cada ser humano, es
el reflejo de cómo vivencia la organización de su sistema familiar. Lo que
proyecte en su cuerpo, será la metáfora de aquello que hay como información en
su sistema familiar, campo morfogenético o alma familiar. Así que lo que nos
pasa en el cuerpo no sólo es resultado de los procesos biológicos, es resultado
de los procesos relacionales en la familia y claro que, si analizamos más allá,
será también el cuerpo territorio donde se simboliza aquello del sistema social
y cultural del que nuestro sistema familiar hace parte.
El cuerpo
es el escenario donde los personajes antagónicos de nuestra historia familiar
(los buenos y los malos, los deseables y los indeseables) los contrarios, se reconcilian;
donde se resuelve (volver a solver, volver a encontrar solución a un problema).
En él aparece los esfuerzos del sistema por reordenarse, cada síntoma es señal
de una relación no resuelta. Nuestro cuerpo es el teatro de las dinámicas
sistémicas en las que estamos vinculados.
La
enfermedad comprendida desde esta perspectiva, es una compensación ciega o inconsciente
al sistema familiar que se hace por amor, igualmente ciego; solo quien tiene el valor para ver de frente
la exclusión, honrar la historia de sus ancestros tal como fue y acepta el
mensaje de incluir lo excluido, puede vivir la “enfermedad” como un proceso de
sanación, como un camino hacia más vida, no solo para él, si no y sobre todo para
su sistema familiar y para los descendientes de las nuevas generaciones.
Por ello, es el corazón consiente, de quien se hace portador de este tipo de
mensajes, que llamamos enfermedad, quien aprende a amar con los ojos abiertos, quien puede trasmutar o transformar
la
información de exclusión que hay en el campo morfogenético o alma familiar en inclusión,
para que esta información pueda ser trasmitida nuevamente al campo
morfogenético o alma.
En Amor, servicio y aprendizaje,
Li
jueves, 1 de diciembre de 2016
Estar disponible para la vida en pareja
La
pareja: dos sistemas
Cuando se une una pareja, no solo
se están uniendo dos personas, sino que se están uniendo sus dos sistemas
familiares. Cuando dos personas se vinculan en relación de pareja, son muchos seres
en realidad los que se están vinculando. Las reglas aprendidas en el seno
familiar y las formas de relacionarse, de expresar el amor, las historias, los
mitos, las narrativas, alegrías y tristezas, que hemos aprendido en el núcleo de la familia, van a ir conformando nuestro estilo afectivo, estilo que nos guiará
en nuestras elecciones afectivas en la vida de adultos, de forma predominantemente
inconsciente. Es por esto que tendemos a repetir relaciones con cierto tipo de
personas o construir cierto tipo de situaciones al interior de la dinámica
relacional de la pareja.
COMPARTIMOS DOLOR Y HERIDAS
Las experiencias que vivenciamos
como heridas en la infancia y que forman parte de cualquier vínculo y de
cualquier relación de intimidad, encontrarán en la relación de pareja una nueva
oportunidad para ser actualizadas y sanadas, este re-vivir las heridas, es una
nueva oportunidad de aprender a amar en orden.
Cuando los estilos afectivos que
aprendimos en nuestro sistema familiar son resignificados y luego llegamos a la relación
de pareja, es posible que en la diversidad los dos estilos, transformados, se complementen y resuenen en el
amor y en orden, así la pareja se desatasca de los asuntos familiares y puede avanzar.
Cuando sucede lo contrario, la resonancia en la pareja es en el amor en
desorden, o amor ciego, desde el miedo y la dependencia. La pareja que está en
este campo de resonancia con sus asuntos familiares no resueltos, no logra el
mínimo de bienestar para continuar creciendo juntos y vienen los círculos viciosos
de malos tratos, el dolor y violencia en todos los niveles, hasta que
finalmente se da la ruptura. Y cada miembro de la pareja, se va pensando que
con otra pareja si será feliz, sin darse cuenta que cada nueva pareja se
constituirá en la oportunidad de la vida para aprender a construir un vínculo
amoroso en orden y seguro para el crecimiento y que lograrlo dependerá de su
capacidad para asumir la historia que es necesario sanar en los vínculos familiares.
Ahora, cuando se instaura la competencia por mostrar
cuál familia de uno de los miembros de la pareja es mejor, en la relación de la
pareja se acentúa la lealtad al sistema de procedencia del miembro que se cree
mejor, más bueno, superior o de mejor estirpe y entonces, ese miembro no puede
construir su propio sistema al lado de su pareja, pues siente en lo más profundo
de su ser, que no está a la altura de lo que su sistema le exige o de lo que él
o ella siente que tiene que responder a su sistema por lealtad.
El amor ciego por nuestra familia
de origen, nos dificulta el tránsito hacia la madurez y nos impide asumir el
lugar que nos corresponde, en el sistema de procedencia y en el sistema de la
pareja.
EL PRIMER PASO: ACEPTARSE A SI
MISMO Y ENCONTRAR EL ORDEN EN EL SISTEMA FAMILIAR
Cuando cada uno de los miembros
de la pareja, puede aceptarse así mismo con la historia de su sistema familiar
de procedencia y al otro con todo su sistema, asintiendo a todo lo que es en el
sistema de ambos, con respeto, se inicia el camino de la construcción de la verdadera
PAREJA: Dos seres que se ven, se reconocen y se honran en su diversidad, ninguno
mejor que el otro, solo dos humanos en proceso de crecimiento.
lunes, 31 de octubre de 2016
Las constelaciones como herramienta de crecimiento personal y familiar.
Recuperando el orden con papá y mamá
estar disponible para la vida en pareja
Cordialmente invitados/as a este segundo encuentro, en un espacio cálido y lleno de aprendizajes, donde aprendemos a sanar las relaciones familiares, de pareja y laborales.
Próximo martes 41 de noviembre de del 2016: Las constelaciones como herramienta de crecimiento personal y familiar.
Lo que nos sana: la buena y la mala conciencia en los sistemas familiares.
¿QUÉ
ES LA BUENA Y LA MALA CONCIENCIA?
Buena
consciencia: Cuando estamos dirigidos de manera inconsciente por las creencias
y las conductas que nos enseña nuestra familia, país o cultura.
Aquello
que está bien visto para nosotros es decir "es moralmente
correcto" y aprobado por nuestra familia.
La
mayoría de las veces sufrimos o fracasamos siguiendo esa buena conciencia,
porque sentimos que no tenemos el derecho de ser felices porque nuestra familia
no lo ha sido.
Desde la buena conciencia nos sentimos autorizados
a perjudicar a otros que son diferentes.
La
mala consciencia: Cuando
somos capaces de hacer algo diferente a lo aprendido en nuestra familia, que
puede que nos lleve a ser excluidos de nuestra cultura o familia. Al ser
visto como "raros
o diferentes".
La mala consciencia es la que nos permite evolucionar, integrar y dar gracias a nuestro sistema por lo aprendido, solo así podremos luego hacerlo diferente, ni mejor ni peor, sólo diferente. En la mala consciencia está la posibilidad de sanarnos de los patrones de repetición familiar que han llevado al fracaso, a la enfermedad, a la violencia, al maltrato etc. Para lograrlo es necesario mirar con amor y respeto al sistema y desarrollar la suficiente consciencia para llevar a la acción un patrón de pensamiento-sentimiento-comportamiento diferente a lo que hemos aprendido en nuestra familia, cultura, país.
Pagar el precio por desatarnos de las lealtades familiares que nos indican cómo debemos vivir nuestra vida en el drama, la tristeza, la queja, el sufrimiento, la enfermedad; pagar ese precio y tomar sana distancia de dichos patrones, sin invertir energía psíquica en criticarlos, en cambio sí, invertir energía psíquica en transformarlos.
Lograr desde el amor y la creatividad ser parte de la familia sin repetir los patrones familiares de exclusión.
lunes, 17 de octubre de 2016
LOS DESORDENES DEL AMOR Y SUS CONSECUENCIAS
Repeticiones
¿por aprendizaje o
repeticiones
por limitación?
Cuando
se adopta una determinada pauta para la interacción en un sistema familiar, se
garantizan los procesos de aprendizaje, pero se disminuye la probabilidad de
que el sistema emita otra respuesta distinta, haciendo
que se reitere en el tiempo y por varias
generaciones.
Garantizan el aprendizaje pero también impiden la evolución
Y qué es lo que repetimos?•
- Traumas,
accidentes y muertes catastróficas
- Destinos
difíciles, dificultades ecónomicas o en la profesión
- Secretos y
exclusiones
- Enfermedades
biológicas y problemas emocionales o mentales
- Abuso sexual
y de dinero
- Abortos, pérdidas
espontaneas o infertilidad
- Suicidios o
ideaciones suicidas.
- Migraciones
y desplazamientos, violencia social
- Violencia
intrafamiliar e incapacidades para asumir la vida de pareja
- Adicciones

¿Y cuándo repetimos por limitación?
Cuando desde el amor ciego en la familia decimos consciente o inconscientemente:
Yo como tu… Yo por ti…. Yo en tu
lugar
HASTA
QUE NO VEAMOS Qué repetimos, NO PODEMOS HACERLO DIFERENTE
En amor, servicio y aprendizaje,
LI
Cuando
se adopta una determinada pauta para la interacción en un sistema familiar, se
garantizan los procesos de aprendizaje, pero se disminuye la probabilidad de
que el sistema emita otra respuesta distinta, haciendo
que se reitere en el tiempo y por varias
generaciones.
Garantizan el aprendizaje pero también impiden la evolución
Y qué es lo que repetimos?•
- Traumas, accidentes y muertes catastróficas
- Destinos difíciles, dificultades ecónomicas o en la profesión
- Secretos y exclusiones
- Enfermedades biológicas y problemas emocionales o mentales
- Abuso sexual y de dinero
- Abortos, pérdidas espontaneas o infertilidad
- Suicidios o ideaciones suicidas.
- Migraciones y desplazamientos, violencia social
- Violencia intrafamiliar e incapacidades para asumir la vida de pareja
- Adicciones

¿Y cuándo repetimos por limitación?
Cuando desde el amor ciego en la familia decimos consciente o inconscientemente:
Yo como tu… Yo por ti…. Yo en tu
lugar
HASTA
QUE NO VEAMOS Qué repetimos, NO PODEMOS HACERLO DIFERENTE
En amor, servicio y aprendizaje,
LI
lunes, 3 de octubre de 2016
Los órdenes del amor y los relatos familiares: Mitos, secretos, repeticiones y síntomas.
Cordialmente invitados/as a este segundo encuentro, en un espacio cálido y lleno de aprendizajes, donde aprendemos a sanar las relaciones familiares, de pareja y laborales.
Próximo martes 4 de octubre del 2016: Los órdenes del amor y los relatos familiares: Mitos, secretos, repeticiones y síntomas.
REPETIMOS PARA APRENDER Y PERTENECER
El sistema familiar construye su
propio campo morfogenético de información y este campo dará identidad, orden y
patrones de comportamiento a cada miembro que hace parte.
Liliana Arbeláez
Se
crean patrones de repetición no solo biológicos, también en el temperamento,
las creencias y las formas de ser, estar en el mundo y relacionarnos con los otros.
El amor ciego o desordenado e
inconsciente de los integrantes de las familias, crean patrones de repetición,
de dolor
y trauma, lucha y pérdida, que se convierten en sacrificios poco eficientes a la
hora de construir nuestra felicidad y avanzar en el camino de la evolución
familiar.
El costo de no repetir más es muy alto,
pone en riesgo nuestra pertenencia al sistema, por ello se requiere de un alto
nivel de conciencia y amor con los ojos abiertos, para NO REPETIR.
Tenemos a nuestros ancestros incrustados
en cada parte de nuestro ser, es nuestro derecho avanzar hacia nuevos
aprendizajes y hacerlo diferente….
Campo morfogenético familiar
•Campo
de energía que mantiene unidos a todos los miembros y que da identidad a cada
familia.
•
•Campo
de información transgeneracional donde nos sintonizamos con los aprendizajes
familiares (negativos y positivos)
•
•El
campo morfogénetico familiar se constituye en la matriz de la cual no solo
hemos tomado la vida, biológica y genéticamente hablando, de allí también
tomamos hábitos y comportamientos.
domingo, 18 de septiembre de 2016
Lo invisible que nos conecta. Cómo nos afecta?
Cordialmente invitados/as a este segundo encuentro, en un espacio cálido y lleno de aprendizajes, donde aprendemos a sanar las relaciones familiares, de pareja y laborales.
Próximo martes 20 de septiembre del 2016: Lo invisible que nos conecta ....Cómo nos afecta?
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Inteligencia Transgeneracional
Mi gratitud a las personas que acudieron al llamado, pues cuando cada ser asume la parte que le corresponde, podemos construir una nueva forma de relacionarnos en la humanidad.
Anoche dimos inicio a nuestro seminario permanente, fue un bello encuentro que nos permitió comprender, que en el desarrollo de la inteligencia transgeneracional existen las llaves de acceso a un mundo ancestral que tiene para nosotros información valiosa, que nos pueden liberar de las cadenas emocionales y psíquicas del sufrimiento y potencializarnos e impulsarnos hacia un nuevo destino provisto de bienestar, abundancia y felicidad.
Cada vez más completos, cada vez más felices.
En amor, servicio y aprendizaje,
Li
Li
sábado, 27 de agosto de 2016
PSICOTERAPIA SISTÉMICA, INTELIGENCIA TRANSGENERACIONAL Y CONSTELACIONES FAMILIARES
Esta es una invitación muy especial para ti y para las personas
que me han manifestado su interés por participar en un grupo de constelaciones familiares.
Para mi es un gusto poder servir como consteladora en los procesos vitales de los seres que desean potencializar su desarrollo personal, no solo como profesionales, sino como seres humanos que se hacen cargo de sus procesos internos.
En mi experiencia, he podido constatar que quienes asisten a mis charlas psicoeducativas sobre los órdenes del amor y el enfoque sistémico de las relaciones familiares, desarrollan elementos para fortalecer su inteligencia transgeneracional y pueden así sanar su presente, reconciliándose con su pasado y sembrando aquí y ahora buenas semillas para su futuro.
También es mi interés que cada vez más profesionales y personas interesadas en el tema, puedan comprender los fundamentos de la psicología sistémica y de las constelaciones familiares, para poder aportar a una visión más clara y fundamentada, por fuera de visiones "supersticiosas" que no le hacen bien a la técnica, a los profesionales que la utilizamos responsablemente y menos a los consultantes.
Es por ello, que desde el martes 6 de septiembre del 2016, cada 15 días, estaré compartiendo en un seminario permanente (envió la información en el archivo adjunto) para brindar explicaciones sobre la psicología sistémica, las constelaciones familiares y la inteligencia transgeneracional.
La metodología para este espacio será: una hora de charla, explicación y fundamentación y otra hora para el ejercicio de las constelaciones familiares y del desarrollo de la inteligencia transgeneracional a través del familiograma.
Las personas que estoy invitando, son estudiantes del últimos semestres de psicología o ciencias sociales, profesionales en general y personas no profesionales interesadas de manera sería y responsable en el tema.
Este será un seminario abierto y permanente, se puede asistir a todos los encuentros programados para este año, a varios o a uno solo. El aporte por encuentro es de $30.000 por persona y puedes invitar a quien sepas que está interesado/a.
Es necesario inscribirse con anticipación, pues el auditorio que se utilizará tiene capacidad limitada. El pago se realiza el mismo día del encuentro en efectivo.
En amor, servicio y aprendizaje,
Li
miércoles, 8 de junio de 2016
Relatos de los encuentros de Familias en reconciliación con la vida
Hoy es el tercer encuentro de Familias en reconciliación con la vida
en el CESCE, una institución para el Trabajo y el Desarrollo Humano, en mi
ciudad Medellín y que me ha invitado para llevar los aprendizajes sobre los
órdenes del amor a su comunidad educativa, desde el programa de bienestar
estudiantil y CESDE social.
Allí acompaño, a un grupo de
familiares de los muchachos y muchachas que están en su proceso de formación,
en la reflexión sobre los órdenes del amor en los sistemas familiares. Este es
un encuentro psicopedagógico que busca que quienes participan, comprendan la
importancia de estos órdenes en la vida de todo ser humano y de las familias,
de tal manera, que desde el aprendizaje significativo y vivencial, se puedan
abordar y transformar con mayores recursos internos, los desórdenes de los que participamos, consciente
o inconscientemente, en nuestras relaciones familiares y de pareja.
Durante estos encuentros hemos
reflexionado sobre una de las frases más reconocidas de Bert Helliger: “El
orden viene primero, luego el amor” y las consecuencias que tiene la falta de
comprensión e integración de este principio en nuestra vida anímica y relacional.
Reconocer que lo primero que los
padres dan a los hijos es la vida y esa vida, nos llega a través de un acto
sexual, es a través del encuentro sexual de nuestros padres que la vida nos
recibe, por esto la importancia del respeto por la sexualidad, más allá de los
moralismos, es esta energía vital y el encuentro entre dos seres diferentes: Hombre
y Mujer, que permite la existencia de nuestra especie en el planeta. Con este
acto de tan profunda realización los padres nos
dan todo lo que tienen en el momento de su encuentro, que pudo durar
muchos años o solo una noche, no importa
cuánto duro o la calidad afectiva del encuentro, si fue en medio del romance o
incluso de la agresión, la única verdad que no podemos cuestionar es que fue en
ese encuentro donde la vida se encarnó para darnos paso a nosotr@s. Y es con
esta verdad que estamos llamados a reconciliarnos.
Este es el principio de la vida
en nosotros los humanos y la transgresión que hace el ego de este principio
genera el desorden, el conflicto, la discordia interna y externa, que puede llegar a manifestarse como distintas
dificultades, problemas o incluso patologías psíquicas y físicas. Esto a nivel
individual nos invita a darle un lugar en el corazón a todos aquellos que hacen
parte de la familia, pues cuando se excluye a uno de los padres o a un miembro
de la familia, por las razones que fueran, el sistema familiar pierde su
equilibrio y recurre a mecanismos de compensación que a veces solo crean más
desorden, más problemas.
Por ello la conducta del sistema familiar o de sus miembros no puede
comprenderse como conductas aisladas o como suma de conductas, pues todas las
conductas de la familia, componen un todo cualitativamente distinto, que crea
su propio lenguaje, su propia forma de nombrar el desorden a través de las
problemáticas que los miembros vivencian.
Finalmente hemos reflexionado en estos encuentros sobre la comunicación
en la familia, pues no es posible NO COMUNICAR. En el sistema familiar, todo
comportamiento, incluido el silencio, tiene un valor de mensaje para los otros
miembros y es importante darle un lugar a las formas particulares de
comunicación en nuestras relaciones, pues de la forma en que nos comuniquemos,
dependerá también las formas de intercambio entre el dar y el recibir, no solo
palabras, si no formas infinitas de dar y recibir afecto, gestos, silencios,
etc.!!!
Mi gratitud a la comunidad del CESDE y a quienes han permitido que estos
saberes sobre las relaciones humanas, los órdenes del amor y los sistemas familiares
lleguen a más personas, como una apuesta para construir paz en el interior de
las familias y potenciar los proyectos vitales de los más pequeños, en la compañía
amorosa y ordenada de los mayores.
Estos encuentros en diferentes instituciones y organizaciones comunitarias, como el CESDE, Colegio San Ignacio, la Corporación Casa Mía, un grupo de parejas en el barrio Aures, entre otros que inician el proceso de acompañamiento, hacen parte de la campaña, que como psicóloga sistémica realizo, en mi compromiso misional de compartir y construir saberes que aporten: a la realización del ser humano en su plenitud y a la sanación de las relaciones y de los sistemas familiares; y de esta forma contribuir en la construcción de una ciudad, donde se transforme la exclusión por la inclusión en el respeto por la diversidad y desde allí logremos transgeneracionalmente, la construcción de la tan anhelada paz.
En amor, servicio y aprendizaje
Li.
viernes, 6 de mayo de 2016
Madres o Padres que ponen a sus hijos en contra del otro progenitor: Síndrome de Alineación Parental

A partir de las comprensiones que vengo construyendo desde mi trabajo como psicoterapeuta, docente universitaria y de la propia
historia familiar, me he interesado por las dinámicas familiares
que conllevan la exclusión de uno de los padres. Te invito a leer este aparte, para que identifiques posibles situaciones similares en tu familia y asumas lo que te corresponde para poder sanar o poner en orden estas dinámicas, que enferman y destruyen las relaciones familiares, generando infelicidad, sufrimiento y contribuyendo de alguna forma a la falta de paz en el corazón de las personas y en la sociedad.
En la revisión bibliográfica y en
las observaciones directas que vengo realizando, me he encontrado con un
fenómeno que está en proceso de investigación, pero que desde ya va dejando
algunas comprensiones importantes que quiero compartir, con quienes leen este blogger,
toda vez que en el proceso de construcción de familias que aporten a la paz de
nuestro país, será muy importante revisar los patrones de repetición que gestan
las múltiples formas de violencia al interior de la familia y que luego se
convierten en factores de riesgo para otras formas de violencia social o
impiden el desarrollo adecuado de los más jóvenes y la construcción de
proyectos de vida que los plenifique y les permita romper las cadenas
ancestrales o los patrones de violencia y exclusión que se gestan
silenciosamente en sus familias de origen.
Comprender estos procesos, tiene
como objetivo poder verlos con los ojos abiertos para poder asumirlos y
transformarlos, acudiendo a los órdenes del amor como una forma de reparar lo
que se ha desordenado.
Hoy entonces quiero compartirles
unos apuntes, retomados de algunos autores, sobre lo que se conoce como Síndrome de Alienación Parental,
comprendido como: "conjunto de síntomas que resultan del proceso por el
cual un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de
sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el
otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que se esperaría de su
condición."
Este síndrome fue descrito por el
psiquiatra Richard A. Gardner en 1985,
un conjunto de síntomas que desde mi práctica como psicoterapeuta, no observo
solo en los procesos de divorcio conflictivo, sino incluso en las relaciones de
parejas que no se han divorciado, pero han construido relaciones de conflicto donde
los hijos e hijas entran a hacer parte constituyéndose muchas veces, lo que en
psicología sistémica se llama coaliciones, fenómeno donde un progenitor se alía
con uno o varios hijos para estar en contra del otro progenitor.
Características básicas del Síndrome
Habitualmente es un fenómeno
desencadenado por uno de los progenitores respecto al otro; del mismo modo que
no necesariamente se desencadena por divorcio o separación, también puede ser
provocado por una persona distinta del custodio del menor (nueva pareja,
abuelos, tíos, etc.); también se han observado casos dentro de parejas que
mantienen su vínculo, aunque son menos frecuentes. Gardner distingue tres
grados de SAP: leve, moderado y agudo, aconsejando diversas formas de actuación
para cada uno de ellos y destacando la importancia de distinguir en qué caso se
está actuando.
(Tomado de: Felix Amaro,
Entrevista familiar, teoría y práctica: desarrollo de la familia y de los roles
parentales. Disponible en:
Por otro lado me encontré que
R.A. Warshak en el año 2000 nos habla de los motivos de la alineación del padre
alienante y puede ayudarnos a comprender estas situaciones. Lo primero es
comprender quiénes son los actores de esta dinámica familiar, en este aparte
les compartiré las características del padre o madre que actúan como
programador o alienante sobre sus hijos e hijas:
El programador o alienante: es quien realiza la programación mental
en algunas situaciones de forma consciente y en otras situaciones menos
explícitas e inconscientes. Parece que esta situación se produce más fácilmente
en las relaciones entre madre e hijos, de ahí que un padre programador tenga
probablemente menos éxito que una madre programadora.
(Tomado de: José Luis Oropeza
Ortiz, Síndrome de alienación parental. Disponible en:
Esto puede tener relación con el
vínculo que desde el inicio de la vida se genera con la madre, lo que a ella le
dará poder sobre la mentalidad y las emociones de sus hijos.

Según Warshak (2000) estos son los
motivos que pueden llevar a uno de los padres a ser alienante con uno o varios
de sus hijos e hijas:
El texto que se cita a continuación
es tomado de: José Luis Oropeza Ortiz, Síndrome de alienación parental.
Disponible en:
Límites escasos: el
alienante no distingue entre sus deseos y los del niño, no considera su
comportamiento como destructivo para el niño.
Venganza: ciertos padres alienantes se sienten rechazados; un modo
de vengarse es privar al otro progenitor de sus hijos.
Narcisismo: muchos padres se sienten inferiores, para convencerse
de su superioridad menosprecian al otro padre.
Culpabilidad: ciertos padres divorciados toleran mal la
culpabilidad de sus acciones y se focalizan en los fallos del otro padre.
Inseguridad: ciertos padres dudan de su capacidad para mantener el
cariño de sus hijos y consideran al otro como un competidor que les pone en
riesgo.
Búsqueda de confirmación: ciertos padres buscan que la audiencia
confirme su discurso.
Paranoia: los paranoicos catalogan al entorno como amenazante para
ellos, quien no está conmigo está contra mí. El niño recibe esta presión.
Transmisión intergeneracional
del Síndrome de Alineación Parental: un buen porcentaje de padres que
muestran los síntomas, han sufrido la ausencia de alguno de sus padres en su
infancia.
Para Gardner existen unos
comportamientos característicos de los padres alienantes que se aplican en
igual proporción a padres y madres. Pueden iniciarse en el nivel bajo e ir
incrementándose e intensificándose además de unirse a otras características que
podían no estar presentes con anterioridad. Cuantas más características
aparezcan, más probabilidad de que el progenitor progrese del nivel moderado al
grave.
Se les puede considerar progenitores "abusadores", ya
que un progenitor que adoctrina a un hijo en contra del otro progenitor es un
padre o madre deficiente. Este tipo de abuso puede romper permanentemente el
vínculo entre el progenitor alejado y los hijos.
Los padres alienantes son mentirosos. Suelen mentir a los
hijos con respecto a los presuntos actos depravados del progenitor odiado, de
los peligros que pueden sufrir si tienen contacto cercano con el padre/madre y
sobre los presuntos comportamientos nocivos de los amigos y familia extensa del
progenitor víctima, personas con las que el niño anteriormente había mantenido
seguramente una muy buena relación.
Se consideran padres perfectos. Piensan que los hijos no sólo no
van a perderse nada importante si el padre objetivo es totalmente eliminado de
la vida de los niños, sino que estarán mejor sin ellos.
Utilizan mecanismos de negación del Síndrome de Alineación Parental y no
aprecian los efectos que provoca en los hijos
Los padres alienantes están
enfadados y utilizan a sus hijos como
armas. En muchos progenitores que inducen el Sindrome, la venganza se ve
claramente, especialmente en las situaciones en las que el progenitor objetivo
es el que ha iniciado la separación y especialmente cuando éste ha encontrado
una nueva pareja y el otro progenitor no.
Utilizan el poder para romper el vínculo con el progenitor alienado.
Aunque los progenitores
alienantes son astutos y creativos en las
maniobras de exclusión que utilizan, son al mismo tiempo ingenuos. Su
credibilidad se puede notar cuando los hijos describen experiencias imposibles
o absurdas con el progenitor alienado, negándose a cualquier tipo de contacto
con él.
Son sobreprotectores, incluso desde el nacimiento de los hijos y
mucho antes de la separación. Como ellos se suelen considerar progenitores
perfectos ven al progenitor víctima con grandes defectos.
En casos extremos pueden desarrollar una relación simbiótica con el niño.
Actúan como si el interés del progenitor alienado de pasar tiempo con el hijo
fuera lo mismo que quitarles parte de sus propios cuerpos.
Pueden ver sólo maldad alrededor de ellos, especialmente proveniente
del progenitor odiado. Hay casos en los que un progenitor ha podido sufrir
un trastorno paranoide previo a la separación, y debido al estrés del divorcio
ha podido manifestarse más claramente, sobre todo si se encuentran en medio de
una disputa por la custodia (Fin del texto citado.) o el amor y reconocimiento de sus hijos.

La invitación que les hago como mujer, madre, psicóloga sistémica y
psicoterapeuta:

La invitación entonces es a
identificar estos comportamientos para poder sanarlos, si somos padres o
madres; y si somos hijos o hijas, poder reconocer a nuestra madre o padre, tal
como son, desalienarnos y tomar la sana distancia de estos comportamientos,
comprendiendo que el progenitor que actúa de esta forma, merece respeto por el
dolor que carga en su historia, pero es necesario que nosotros reparemos el vínculo
con el progenitor que ha sido excluido, con el fin de sanar esta relación y manipulación
de la que hemos sido objeto y poder tomarlos a los dos en el orden que les
corresponde, los dos importantes, los dos fundamentales para nuestra
existencia.
Ni ángeles ni demonios, solo dos
seres humanos que nos dieron lo más grande, LA VIDA y ahora de todo lo que con
ellos dos vivimos, aprendemos para no repetir lo que ha causado dolor y
sufrimiento y nos quedamos con todo aquello que de los dos nos da fuerza y vitalidad,
para celebrar la vida y tomarla con todo.
Y para finalizar, les comparto un link sobre la decisión juridica que se ha tomado en México al respecto.
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