Desde mi
perspectiva y experiencia, he aprendido que el camino está en respetar a los
padres y madres biológicos, pues ellos fueron los que lograron CONCEBIR LA
VIDA, esa es su fuerza, la que CONCIBE en el acto sexual, que para quienes lo
hemos estudiado a profundidad, es un acto de grandes implicaciones, aunque en
nuestra sociedad se vea como un acto mecánico y sin Alma, solo la energía
sexual es la que permite que la vida continué y es por eso que es sagrada.
En este
acto, participan padre y madre, pues uno solo no puede concebir la vida sin el
otro, aunque el acto de la concepción se de en completa inconsciencia.
Por otro
lado, está el acto de GESTAR LA VIDA, un acto que puede ser interrumpido de
manera consciente o inconsciente, por lo que permitir que la gestación llegue a
feliz término es un acto de amor y para lograrlo también se requiere de una
fuerza que la vida ha entregado a todas las mujeres que lograron parir un
hijo/a, dando en ese momento de dar a luz, la vida por ese nuevo ser.
Pero en
nuestra realidad, constatamos día a día que muchos hombres y mujeres que tienen
la fuerza de la concepción para lograr dejar pasar la vida en el acto sexual,
que puede ser amoroso o no, consciente o no, no tienen la fuerza física y psíquica,
para gestar y dar a luz la vida y por eso tantas experiencias de pérdidas
espontaneas y abortos provocados.
Otros y
otras, logran tomar la fuerza psíquica para gestar la vida y darla a luz en el
parto, pero no tienen la fuerza psíquica para CUIDAR LA VIDA, seguro que por su
propia historia de desamor, maltrato, violencia, miedo, inmadurez y abandono.
Los
padres y madres adoptivos, independientemente de su orientación sexual, pueden
tener esa fuerza psíquica del amor para CUIDAR LA VIDA, aunque no tengan la
primera fuerza biológica, la que concibe y gesta la vida.
Por eso,
desde mi perspectiva, como mujer, madre y psicoterapeuta sistémica, vengo
comprendiendo que la RECONCILIACIÓN entre padres y madres biológicos y
adoptivos, es fundamental para los niños y niñas que han vivido éste tipo de
experiencia vital, por múltiples circunstancias.
Los que cuidan
la vida adoptando, no tendrían el regalo de esos hijos/as, sin la existencia de
los primeros padres, los biológicos.
Cuando
los padres y madres adoptivos, honran y respetan a los biológicos y viceversa,
los niños y las niñas, ya no sienten que tienen que renunciar a su historia, la
misma que está escrita en su ADN y en su alma familiar, para ser amados y
cuidados por su padres y madres adoptivos. Así también logran ser acompañados
por estos últimos, para reconocer en sus padres biológicos el acto de amor que
los concibió y les permitió llegar a la vida, como un gran regalo, que los
padres y madres adoptivas, de crianza o del corazón, reciben para entregar la
fuerza el amor que tienen y que es la que se requiere para CUIDAR LA VIDA.
Respetando
el lugar de cada uno, estos niños y niñas serán «árboles» con raíces más
fuertes.... no tendrán que re-negar de su biología, la podrán tomar con todo y
de esta manera podrán recibir el amor de sus padres y madres adoptivos, como un
acto de amor que completa la tarea de los primeros, pero que no compite con
ellos, así las tareas de concebir, gestar y cuidar la vida, son
reconocidas como tareas imprescindibles para la continuidad de la vida humana
en el planeta Tierra.
Esto que
comparto no es una verdad absoluta ni pretende serlo, es solo el aprendizaje
que la vida me ha regalado a través de mi propia historia familiar y como
psicoterapeuta sistémica y consteladora familiar.
En amor,
servicio y aprendizaje,
Li









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