jueves, 1 de diciembre de 2016

Estar disponible para la vida en pareja

La pareja: dos sistemas



Cuando se une una pareja, no solo se están uniendo dos personas, sino que se están uniendo sus dos sistemas familiares. Cuando dos personas se vinculan en relación de pareja, son muchos seres en realidad los que se están vinculando. Las reglas aprendidas en el seno familiar y las formas de relacionarse, de expresar el amor, las historias, los mitos, las narrativas, alegrías y tristezas, que hemos aprendido en el núcleo de la familia, van a ir conformando nuestro estilo afectivo, estilo que nos guiará en nuestras elecciones afectivas en la vida de adultos, de forma predominantemente inconsciente. Es por esto que tendemos a repetir relaciones con cierto tipo de personas o construir cierto tipo de situaciones al interior de la dinámica relacional de la pareja.

COMPARTIMOS DOLOR Y HERIDAS



Las experiencias que vivenciamos como heridas en la infancia y que forman parte de cualquier vínculo y de cualquier relación de intimidad, encontrarán en la relación de pareja una nueva oportunidad para ser actualizadas y sanadas, este re-vivir las heridas, es una nueva oportunidad de aprender a amar en orden.

Cuando los estilos afectivos que aprendimos en nuestro sistema familiar son resignificados y luego llegamos a la relación de pareja, es posible que en la diversidad los dos estilos, transformados, se complementen y resuenen en el amor y en orden, así la pareja se desatasca de los asuntos familiares y puede avanzar. Cuando sucede lo contrario, la resonancia en la pareja es en el amor en desorden, o amor ciego, desde el miedo y la dependencia. La pareja que está en este campo de resonancia con sus asuntos familiares no resueltos, no logra el mínimo de bienestar para continuar creciendo juntos y vienen los círculos viciosos de malos tratos, el dolor y violencia en todos los niveles, hasta que finalmente se da la ruptura. Y cada miembro de la pareja, se va pensando que con otra pareja si será feliz, sin darse cuenta que cada nueva pareja se constituirá en la oportunidad de la vida para aprender a construir un vínculo amoroso en orden y seguro para el crecimiento y que lograrlo dependerá de su capacidad para asumir la historia que es necesario sanar en los vínculos familiares.

Ahora,  cuando se instaura la competencia por mostrar cuál familia de uno de los miembros de la pareja es mejor, en la relación de la pareja se acentúa la lealtad al sistema de procedencia del miembro que se cree mejor, más bueno, superior o de mejor estirpe y entonces, ese miembro no puede construir su propio sistema al lado de su pareja, pues siente en lo más profundo de su ser, que no está a la altura de lo que su sistema le exige o de lo que él o ella siente que tiene que responder a su sistema por lealtad.

El amor ciego por nuestra familia de origen, nos dificulta el tránsito hacia la madurez y nos impide asumir el lugar que nos corresponde, en el sistema de procedencia y en el sistema de la pareja.

EL PRIMER PASO: ACEPTARSE A SI MISMO Y ENCONTRAR EL ORDEN EN EL SISTEMA FAMILIAR



Cuando cada uno de los miembros de la pareja, puede aceptarse así mismo con la historia de su sistema familiar de procedencia y al otro con todo su sistema, asintiendo a todo lo que es en el sistema de ambos, con respeto, se inicia el camino de la construcción de la verdadera PAREJA: Dos seres que se ven, se reconocen y se honran en su diversidad, ninguno mejor que el otro, solo dos humanos en proceso de crecimiento.


No hay comentarios:

Publicar un comentario