
A partir de las comprensiones que vengo construyendo desde mi trabajo como psicoterapeuta, docente universitaria y de la propia
historia familiar, me he interesado por las dinámicas familiares
que conllevan la exclusión de uno de los padres. Te invito a leer este aparte, para que identifiques posibles situaciones similares en tu familia y asumas lo que te corresponde para poder sanar o poner en orden estas dinámicas, que enferman y destruyen las relaciones familiares, generando infelicidad, sufrimiento y contribuyendo de alguna forma a la falta de paz en el corazón de las personas y en la sociedad.
En la revisión bibliográfica y en
las observaciones directas que vengo realizando, me he encontrado con un
fenómeno que está en proceso de investigación, pero que desde ya va dejando
algunas comprensiones importantes que quiero compartir, con quienes leen este blogger,
toda vez que en el proceso de construcción de familias que aporten a la paz de
nuestro país, será muy importante revisar los patrones de repetición que gestan
las múltiples formas de violencia al interior de la familia y que luego se
convierten en factores de riesgo para otras formas de violencia social o
impiden el desarrollo adecuado de los más jóvenes y la construcción de
proyectos de vida que los plenifique y les permita romper las cadenas
ancestrales o los patrones de violencia y exclusión que se gestan
silenciosamente en sus familias de origen.
Comprender estos procesos, tiene
como objetivo poder verlos con los ojos abiertos para poder asumirlos y
transformarlos, acudiendo a los órdenes del amor como una forma de reparar lo
que se ha desordenado.
Hoy entonces quiero compartirles
unos apuntes, retomados de algunos autores, sobre lo que se conoce como Síndrome de Alienación Parental,
comprendido como: "conjunto de síntomas que resultan del proceso por el
cual un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de
sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el
otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que se esperaría de su
condición."
Este síndrome fue descrito por el
psiquiatra Richard A. Gardner en 1985,
un conjunto de síntomas que desde mi práctica como psicoterapeuta, no observo
solo en los procesos de divorcio conflictivo, sino incluso en las relaciones de
parejas que no se han divorciado, pero han construido relaciones de conflicto donde
los hijos e hijas entran a hacer parte constituyéndose muchas veces, lo que en
psicología sistémica se llama coaliciones, fenómeno donde un progenitor se alía
con uno o varios hijos para estar en contra del otro progenitor.
Características básicas del Síndrome
Habitualmente es un fenómeno
desencadenado por uno de los progenitores respecto al otro; del mismo modo que
no necesariamente se desencadena por divorcio o separación, también puede ser
provocado por una persona distinta del custodio del menor (nueva pareja,
abuelos, tíos, etc.); también se han observado casos dentro de parejas que
mantienen su vínculo, aunque son menos frecuentes. Gardner distingue tres
grados de SAP: leve, moderado y agudo, aconsejando diversas formas de actuación
para cada uno de ellos y destacando la importancia de distinguir en qué caso se
está actuando.
(Tomado de: Felix Amaro,
Entrevista familiar, teoría y práctica: desarrollo de la familia y de los roles
parentales. Disponible en:
Por otro lado me encontré que
R.A. Warshak en el año 2000 nos habla de los motivos de la alineación del padre
alienante y puede ayudarnos a comprender estas situaciones. Lo primero es
comprender quiénes son los actores de esta dinámica familiar, en este aparte
les compartiré las características del padre o madre que actúan como
programador o alienante sobre sus hijos e hijas:
El programador o alienante: es quien realiza la programación mental
en algunas situaciones de forma consciente y en otras situaciones menos
explícitas e inconscientes. Parece que esta situación se produce más fácilmente
en las relaciones entre madre e hijos, de ahí que un padre programador tenga
probablemente menos éxito que una madre programadora.
(Tomado de: José Luis Oropeza
Ortiz, Síndrome de alienación parental. Disponible en:
Esto puede tener relación con el
vínculo que desde el inicio de la vida se genera con la madre, lo que a ella le
dará poder sobre la mentalidad y las emociones de sus hijos.

Según Warshak (2000) estos son los
motivos que pueden llevar a uno de los padres a ser alienante con uno o varios
de sus hijos e hijas:
El texto que se cita a continuación
es tomado de: José Luis Oropeza Ortiz, Síndrome de alienación parental.
Disponible en:
Límites escasos: el
alienante no distingue entre sus deseos y los del niño, no considera su
comportamiento como destructivo para el niño.
Venganza: ciertos padres alienantes se sienten rechazados; un modo
de vengarse es privar al otro progenitor de sus hijos.
Narcisismo: muchos padres se sienten inferiores, para convencerse
de su superioridad menosprecian al otro padre.
Culpabilidad: ciertos padres divorciados toleran mal la
culpabilidad de sus acciones y se focalizan en los fallos del otro padre.
Inseguridad: ciertos padres dudan de su capacidad para mantener el
cariño de sus hijos y consideran al otro como un competidor que les pone en
riesgo.
Búsqueda de confirmación: ciertos padres buscan que la audiencia
confirme su discurso.
Paranoia: los paranoicos catalogan al entorno como amenazante para
ellos, quien no está conmigo está contra mí. El niño recibe esta presión.
Transmisión intergeneracional
del Síndrome de Alineación Parental: un buen porcentaje de padres que
muestran los síntomas, han sufrido la ausencia de alguno de sus padres en su
infancia.
Para Gardner existen unos
comportamientos característicos de los padres alienantes que se aplican en
igual proporción a padres y madres. Pueden iniciarse en el nivel bajo e ir
incrementándose e intensificándose además de unirse a otras características que
podían no estar presentes con anterioridad. Cuantas más características
aparezcan, más probabilidad de que el progenitor progrese del nivel moderado al
grave.
Se les puede considerar progenitores "abusadores", ya
que un progenitor que adoctrina a un hijo en contra del otro progenitor es un
padre o madre deficiente. Este tipo de abuso puede romper permanentemente el
vínculo entre el progenitor alejado y los hijos.
Los padres alienantes son mentirosos. Suelen mentir a los
hijos con respecto a los presuntos actos depravados del progenitor odiado, de
los peligros que pueden sufrir si tienen contacto cercano con el padre/madre y
sobre los presuntos comportamientos nocivos de los amigos y familia extensa del
progenitor víctima, personas con las que el niño anteriormente había mantenido
seguramente una muy buena relación.
Se consideran padres perfectos. Piensan que los hijos no sólo no
van a perderse nada importante si el padre objetivo es totalmente eliminado de
la vida de los niños, sino que estarán mejor sin ellos.
Utilizan mecanismos de negación del Síndrome de Alineación Parental y no
aprecian los efectos que provoca en los hijos
Los padres alienantes están
enfadados y utilizan a sus hijos como
armas. En muchos progenitores que inducen el Sindrome, la venganza se ve
claramente, especialmente en las situaciones en las que el progenitor objetivo
es el que ha iniciado la separación y especialmente cuando éste ha encontrado
una nueva pareja y el otro progenitor no.
Utilizan el poder para romper el vínculo con el progenitor alienado.
Aunque los progenitores
alienantes son astutos y creativos en las
maniobras de exclusión que utilizan, son al mismo tiempo ingenuos. Su
credibilidad se puede notar cuando los hijos describen experiencias imposibles
o absurdas con el progenitor alienado, negándose a cualquier tipo de contacto
con él.
Son sobreprotectores, incluso desde el nacimiento de los hijos y
mucho antes de la separación. Como ellos se suelen considerar progenitores
perfectos ven al progenitor víctima con grandes defectos.
En casos extremos pueden desarrollar una relación simbiótica con el niño.
Actúan como si el interés del progenitor alienado de pasar tiempo con el hijo
fuera lo mismo que quitarles parte de sus propios cuerpos.
Pueden ver sólo maldad alrededor de ellos, especialmente proveniente
del progenitor odiado. Hay casos en los que un progenitor ha podido sufrir
un trastorno paranoide previo a la separación, y debido al estrés del divorcio
ha podido manifestarse más claramente, sobre todo si se encuentran en medio de
una disputa por la custodia (Fin del texto citado.) o el amor y reconocimiento de sus hijos.

La invitación que les hago como mujer, madre, psicóloga sistémica y
psicoterapeuta:

La invitación entonces es a
identificar estos comportamientos para poder sanarlos, si somos padres o
madres; y si somos hijos o hijas, poder reconocer a nuestra madre o padre, tal
como son, desalienarnos y tomar la sana distancia de estos comportamientos,
comprendiendo que el progenitor que actúa de esta forma, merece respeto por el
dolor que carga en su historia, pero es necesario que nosotros reparemos el vínculo
con el progenitor que ha sido excluido, con el fin de sanar esta relación y manipulación
de la que hemos sido objeto y poder tomarlos a los dos en el orden que les
corresponde, los dos importantes, los dos fundamentales para nuestra
existencia.
Ni ángeles ni demonios, solo dos
seres humanos que nos dieron lo más grande, LA VIDA y ahora de todo lo que con
ellos dos vivimos, aprendemos para no repetir lo que ha causado dolor y
sufrimiento y nos quedamos con todo aquello que de los dos nos da fuerza y vitalidad,
para celebrar la vida y tomarla con todo.
Y para finalizar, les comparto un link sobre la decisión juridica que se ha tomado en México al respecto.