viernes, 6 de mayo de 2016

Madres o Padres que ponen a sus hijos en contra del otro progenitor: Síndrome de Alineación Parental





A partir de las comprensiones que vengo construyendo desde mi trabajo como psicoterapeuta, docente universitaria y de la propia historia familiar, me he interesado por las dinámicas familiares que conllevan la exclusión de uno de los padres. Te invito a leer este aparte, para que identifiques posibles situaciones similares en tu familia y asumas lo que te corresponde para poder sanar o poner en orden estas dinámicas, que enferman y destruyen las relaciones familiares, generando infelicidad, sufrimiento y contribuyendo de alguna forma a la falta de paz en el corazón de las personas y en la sociedad. 

En la revisión bibliográfica y en las observaciones directas que vengo realizando, me he encontrado con un fenómeno que está en proceso de investigación, pero que desde ya va dejando algunas comprensiones importantes que quiero compartir, con quienes leen este blogger, toda vez que en el proceso de construcción de familias que aporten a la paz de nuestro país, será muy importante revisar los patrones de repetición que gestan las múltiples formas de violencia al interior de la familia y que luego se convierten en factores de riesgo para otras formas de violencia social o impiden el desarrollo adecuado de los más jóvenes y la construcción de proyectos de vida que los plenifique y les permita romper las cadenas ancestrales o los patrones de violencia y exclusión que se gestan silenciosamente en sus familias de origen.

Comprender estos procesos, tiene como objetivo poder verlos con los ojos abiertos para poder asumirlos y transformarlos, acudiendo a los órdenes del amor como una forma de reparar lo que se  ha desordenado.

Hoy entonces quiero compartirles unos apuntes, retomados de algunos autores, sobre lo que se conoce como Síndrome de Alienación Parental, comprendido como: "conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que se esperaría de su condición."

Este síndrome fue descrito por el psiquiatra  Richard A. Gardner en 1985, un conjunto de síntomas que desde mi práctica como psicoterapeuta, no observo solo en los procesos de divorcio conflictivo, sino incluso en las relaciones de parejas que no se han divorciado, pero han construido relaciones de conflicto donde los hijos e hijas entran a hacer parte constituyéndose muchas veces, lo que en psicología sistémica se llama coaliciones, fenómeno donde un progenitor se alía con uno o varios hijos para estar en contra del otro progenitor.

Características básicas del Síndrome
Habitualmente es un fenómeno desencadenado por uno de los progenitores respecto al otro; del mismo modo que no necesariamente se desencadena por divorcio o separación, también puede ser provocado por una persona distinta del custodio del menor (nueva pareja, abuelos, tíos, etc.); también se han observado casos dentro de parejas que mantienen su vínculo, aunque son menos frecuentes. Gardner distingue tres grados de SAP: leve, moderado y agudo, aconsejando diversas formas de actuación para cada uno de ellos y destacando la importancia de distinguir en qué caso se está actuando.
(Tomado de: Felix Amaro, Entrevista familiar, teoría y práctica: desarrollo de la familia y de los roles parentales. Disponible en:

Por otro lado me encontré que R.A. Warshak en el año 2000 nos habla de los motivos de la alineación del padre alienante y puede ayudarnos a comprender estas situaciones. Lo primero es comprender quiénes son los actores de esta dinámica familiar, en este aparte les compartiré las características del padre o madre que actúan como programador o alienante sobre sus hijos e hijas:

El programador o alienante: es quien realiza la programación mental en algunas situaciones de forma consciente y en otras situaciones menos explícitas e inconscientes. Parece que esta situación se produce más fácilmente en las relaciones entre madre e hijos, de ahí que un padre programador tenga probablemente menos éxito que una madre programadora.

(Tomado de: José Luis Oropeza Ortiz, Síndrome de alienación parental. Disponible en:

Esto puede tener relación con el vínculo que desde el inicio de la vida se genera con la madre, lo que a ella le dará poder sobre la mentalidad y las emociones de sus hijos.


Según Warshak (2000) estos son los motivos que pueden llevar a uno de los padres a ser alienante con uno o varios de sus hijos e hijas:

El texto que se cita a continuación es tomado de: José Luis Oropeza Ortiz, Síndrome de alienación parental. Disponible en:
Límites  escasos: el alienante no distingue entre sus deseos y los del niño, no considera su comportamiento como destructivo para el niño.
Venganza: ciertos padres alienantes se sienten rechazados; un modo de vengarse es privar al otro progenitor de sus hijos.
Narcisismo: muchos padres se sienten inferiores, para convencerse de su superioridad menosprecian al otro padre.
Culpabilidad: ciertos padres divorciados toleran mal la culpabilidad de sus acciones y se focalizan en los fallos del otro padre.
Inseguridad: ciertos padres dudan de su capacidad para mantener el cariño de sus hijos y consideran al otro como un competidor que les pone en riesgo.
Búsqueda de confirmación: ciertos padres buscan que la audiencia confirme su discurso.
Paranoia: los paranoicos catalogan al entorno como amenazante para ellos, quien no está conmigo está contra mí. El niño recibe esta presión.
Transmisión  intergeneracional del Síndrome de Alineación Parental: un buen porcentaje de padres que muestran los síntomas, han sufrido la ausencia de alguno de sus padres en su infancia.

Para Gardner existen unos comportamientos característicos de los padres alienantes que se aplican en igual proporción a padres y madres. Pueden iniciarse en el nivel bajo e ir incrementándose e intensificándose además de unirse a otras características que podían no estar presentes con anterioridad. Cuantas más características aparezcan, más probabilidad de que el progenitor progrese del nivel moderado al grave.

Se les puede considerar progenitores "abusadores", ya que un progenitor que adoctrina a un hijo en contra del otro progenitor es un padre o madre deficiente. Este tipo de abuso puede romper permanentemente el vínculo entre el progenitor alejado y los hijos.

Los padres alienantes son mentirosos. Suelen mentir a los hijos con respecto a los presuntos actos depravados del progenitor odiado, de los peligros que pueden sufrir si tienen contacto cercano con el padre/madre y sobre los presuntos comportamientos nocivos de los amigos y familia extensa del progenitor víctima, personas con las que el niño anteriormente había mantenido seguramente una muy buena relación.

Se consideran padres perfectos. Piensan que los hijos no sólo no van a perderse nada importante si el padre objetivo es totalmente eliminado de la vida de los niños, sino que estarán mejor sin ellos.

Utilizan mecanismos de negación del Síndrome de Alineación Parental y no aprecian los efectos que provoca en los hijos

Los padres alienantes están enfadados y utilizan a sus hijos como armas. En muchos progenitores que inducen el Sindrome, la venganza se ve claramente, especialmente en las situaciones en las que el progenitor objetivo es el que ha iniciado la separación y especialmente cuando éste ha encontrado una nueva pareja y el otro progenitor no.

Utilizan el poder para romper el vínculo con el progenitor alienado.
Aunque los progenitores alienantes son astutos y creativos en las maniobras de exclusión que utilizan, son al mismo tiempo ingenuos. Su credibilidad se puede notar cuando los hijos describen experiencias imposibles o absurdas con el progenitor alienado, negándose a cualquier tipo de contacto con él.

Son sobreprotectores, incluso desde el nacimiento de los hijos y mucho antes de la separación. Como ellos se suelen considerar progenitores perfectos ven al progenitor víctima con grandes defectos.

En casos extremos pueden desarrollar una relación simbiótica con el niño. Actúan como si el interés del progenitor alienado de pasar tiempo con el hijo fuera lo mismo que quitarles parte de sus propios cuerpos.

Pueden ver sólo maldad alrededor de ellos, especialmente proveniente del progenitor odiado. Hay casos en los que un progenitor ha podido sufrir un trastorno paranoide previo a la separación, y debido al estrés del divorcio ha podido manifestarse más claramente, sobre todo si se encuentran en medio de una disputa por la custodia (Fin del texto citado.) o el amor y reconocimiento de sus hijos.


La invitación que les hago como mujer, madre, psicóloga sistémica y psicoterapeuta:


La invitación entonces es a identificar estos comportamientos para poder sanarlos, si somos padres o madres; y si somos hijos o hijas, poder reconocer a nuestra madre o padre, tal como son, desalienarnos y tomar la sana distancia de estos comportamientos, comprendiendo que el progenitor que actúa de esta forma, merece respeto por el dolor que carga en su historia, pero es necesario que nosotros reparemos el vínculo con el progenitor que ha sido excluido, con el fin de sanar esta relación y manipulación de la que hemos sido objeto y poder tomarlos a los dos en el orden que les corresponde, los dos importantes, los dos fundamentales para nuestra existencia.


Ni ángeles ni demonios, solo dos seres humanos que nos dieron lo más grande, LA VIDA y ahora de todo lo que con ellos dos vivimos, aprendemos para no repetir lo que ha causado dolor y sufrimiento y nos quedamos con todo aquello que de los dos nos da fuerza y vitalidad, para celebrar la vida y tomarla con todo. 

Y para finalizar, les comparto un link sobre la decisión juridica  que se ha tomado en México al respecto.