miércoles, 8 de junio de 2016

Relatos de los encuentros de Familias en reconciliación con la vida


 


Hoy es el tercer encuentro de Familias en reconciliación con la vida en el CESCE, una institución para el Trabajo y el Desarrollo Humano, en mi ciudad Medellín y que me ha invitado para llevar los aprendizajes sobre los órdenes del amor a su comunidad educativa, desde el programa de bienestar estudiantil y CESDE social.

Allí acompaño, a un grupo de familiares de los muchachos y muchachas que están en su proceso de formación, en la reflexión sobre los órdenes del amor en los sistemas familiares. Este es un encuentro psicopedagógico que busca que quienes participan, comprendan la importancia de estos órdenes en la vida de todo ser humano y de las familias, de tal manera, que desde el aprendizaje significativo y vivencial, se puedan abordar y transformar con mayores recursos internos, los desórdenes de los que participamos, consciente o inconscientemente, en nuestras relaciones familiares y de pareja.  

Durante estos encuentros hemos reflexionado sobre una de las frases más reconocidas de Bert Helliger: “El orden viene primero, luego el amor” y las consecuencias que tiene la falta de comprensión e integración de este principio en nuestra vida anímica y relacional.  

Reconocer que lo primero que los padres dan a los hijos es la vida y esa vida, nos llega a través de un acto sexual, es a través del encuentro sexual de nuestros padres que la vida nos recibe, por esto la importancia del respeto por la sexualidad, más allá de los moralismos, es esta energía vital y el encuentro entre dos seres diferentes: Hombre y Mujer, que permite la existencia de nuestra especie en el planeta. Con este acto de tan profunda realización los padres nos  dan todo lo que tienen en el momento de su encuentro, que pudo durar muchos años  o solo una noche, no importa cuánto duro o la calidad afectiva del encuentro, si fue en medio del romance o incluso de la agresión, la única verdad que no podemos cuestionar es que fue en ese encuentro donde la vida se encarnó para darnos paso a nosotr@s. Y es con esta verdad que estamos llamados a reconciliarnos.



Este es el principio de la vida en nosotros los humanos y la transgresión que hace el ego de este principio genera el desorden, el conflicto, la discordia interna y externa, que puede llegar a manifestarse como distintas dificultades, problemas o incluso patologías psíquicas y físicas. Esto a nivel individual nos invita a darle un lugar en el corazón a todos aquellos que hacen parte de la familia, pues cuando se excluye a uno de los padres o a un miembro de la familia, por las razones que fueran, el sistema familiar pierde su equilibrio y recurre a mecanismos de compensación que a veces solo crean más desorden, más problemas.

Por ello la conducta del sistema familiar o de sus miembros no puede comprenderse como conductas aisladas o como suma de conductas, pues todas las conductas de la familia, componen un todo cualitativamente distinto, que crea su propio lenguaje, su propia forma de nombrar el desorden a través de las problemáticas que los miembros vivencian.


Finalmente hemos reflexionado en estos encuentros sobre la comunicación en la familia, pues no es posible NO COMUNICAR. En el sistema familiar, todo comportamiento, incluido el silencio, tiene un valor de mensaje para los otros miembros y es importante darle un lugar a las formas particulares de comunicación en nuestras relaciones, pues de la forma en que nos comuniquemos, dependerá también las formas de intercambio entre el dar y el recibir, no solo palabras, si no formas infinitas de dar y recibir afecto, gestos, silencios, etc.!!!


Mi gratitud a la comunidad del CESDE y a quienes han permitido que estos saberes sobre las relaciones humanas, los órdenes del amor y los sistemas familiares lleguen a más personas, como una apuesta para construir paz en el interior de las familias y potenciar los proyectos vitales de los más pequeños, en la compañía amorosa y ordenada de los mayores. 

Estos encuentros en diferentes instituciones y organizaciones comunitarias, como el CESDE, Colegio San Ignacio, la Corporación Casa Mía, un grupo de parejas en el barrio Aures, entre otros que inician el proceso de acompañamiento,  hacen parte de la campaña, que como psicóloga sistémica realizo, en mi compromiso misional de compartir y construir saberes que aporten: a la realización del ser humano en su plenitud y a la sanación de las relaciones y de los sistemas familiares; y de esta forma contribuir en la construcción de una ciudad, donde se transforme la exclusión por la inclusión en el respeto por la diversidad y desde allí logremos transgeneracionalmente, la construcción de la tan anhelada paz.

En amor, servicio y aprendizaje
Li.