lunes, 31 de octubre de 2016

Lo que nos sana: la buena y la mala conciencia en los sistemas familiares.

¿QUÉ ES LA BUENA Y LA MALA CONCIENCIA?


Buena consciencia: Cuando estamos dirigidos de manera inconsciente por las creencias y las conductas que nos enseña nuestra familia, país o cultura.
Aquello  que está bien visto para nosotros es decir "es moralmente correcto" y aprobado por nuestra familia.


La mayoría de las veces sufrimos o fracasamos siguiendo esa buena conciencia, porque sentimos que no tenemos el derecho de ser felices porque nuestra familia no lo ha sido.


Desde  la buena conciencia nos sentimos autorizados a perjudicar a otros que son diferentes.

La mala consciencia: Cuando somos capaces de hacer algo diferente a lo aprendido en nuestra familia, que puede  que nos lleve a ser excluidos de nuestra cultura o familia. Al ser visto como "raros o diferentes".


La mala consciencia es la que nos permite evolucionar, integrar y dar gracias a nuestro sistema por lo aprendido, solo así podremos luego hacerlo diferente, ni mejor ni peor, sólo diferente. En la mala consciencia está la posibilidad de sanarnos de los patrones de repetición familiar que han llevado al fracaso, a la enfermedad, a la violencia, al maltrato etc. Para lograrlo es necesario mirar con amor y respeto al sistema y desarrollar la suficiente consciencia para llevar a la acción un patrón de pensamiento-sentimiento-comportamiento diferente a lo que hemos aprendido en nuestra familia, cultura, país. 




Atrevernos a ser diferentes

 

Pagar el precio por desatarnos de las lealtades familiares que nos indican cómo debemos vivir nuestra vida en el drama, la tristeza, la queja, el sufrimiento, la enfermedad; pagar ese precio y tomar sana distancia de dichos patrones, sin invertir energía psíquica en criticarlos, en cambio sí, invertir energía psíquica en transformarlos.  
Lograr desde el amor y la creatividad ser parte de la familia sin repetir los patrones familiares de exclusión. 

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