jueves, 17 de marzo de 2016

La familia: sistema vivo, abierto y en permanente transformación.


La familia es un sistema vivo, abierto y en permanente transformación, que nos trae retos para crecer juntos en cada nueva generación.

Todos los seres humanos venimos a nuestra existencia a partir de la unión directa de dos personas, nuestro padre y nuestra madre biológicos; incluso en condiciones de intervención científica, es el material genético de un hombre y una mujer lo que nos posibilita la vida, por ese solo acto, estamos vinculados con los dos desde el inicio de la Vida, el regalo que de ellos recibimos.

En este regalo también recibimos  la información de los que estuvieron antes, padre, madre, abuelos, bisabuelos etc. y son los vínculos de amor y de lealtad a la familia, los que nos llevan a implicarnos en asuntos del pasado, que afectan nuestras relaciones presentes, sin ser consientes de ello.

Desde la psicología sistémica y desde los órdenes del amor, de Bert Hellinger, se ha observando, que el flujo del amor y la fuerza de la vida, se obstruyen cuando se excluye algún miembro de la familia, cuando se altera el equilibrio entre el dar y el recibir o cuando un miembro de la familia ocupa el lugar que no  le corresponde. Este tipo de situaciones familiares, entre otras,  traen sufrimientos, conflictos, ruptura en la comunicación amorosa y enfermedades al sistema familiar y sólo cuando comprendemos, que “el orden viene primero que el amor”, respetamos  el lugar de cada miembro de la familia, honramos su historia e incluimos a los excluidos, damos,  recibimos y tomamos la vida con todo, estamos listos para crecer y servir en la construcción de una nueva humanidad, desde la familia.

“El amor es una parte del orden. El orden precede al amor, y el amor únicamente puede desarrollarse en el marco del orden.” B. Hellinger

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